Cuidar de alguien es un proceso difícil y complejo. A veces no se trata de una persona con una enfermedad; somos cuidadores de nuestros hijos cuando son pequeños y de nuestros padres cuando son mayores; y en otras ocasiones, sí cuidamos a personas que han recibido un diagnóstico. En cualquier caso, cuidar a alguien supone un cambio de vida.

Si nos enfrentamos a la enfermedad de un ser querido, desde el mismo momento del diagnóstico, tanto para la persona afectada como para sus familiares, comienza una etapa complicada: no sólo es el impacto inicial, sino que también hay que afrontar un proceso en el que hay muchas situaciones difíciles de gestionar.

Es normal que cuidar tenga una repercusión en las emociones, en la manera de comportarse, en las expectativas y pensamientos con respecto a la vida, en las relaciones y también en la salud.

De manera reciente se reconoce la importancia atender el bienestar psicológico de las personas. Pero la realidad es que el modelo sanitario hoy en día se centra casi en exclusiva en la salud física, existiendo un vacío en cuanto a ciertas necesidades que surgen en todos los procesos de salud-enfermedad. Y este también es el caso de las personas que cuidan de un ser querido.

Obtienen una atención escasa, y a veces se ven en una situación crítica sin a penas poseer o recibir recursos que les sirvan de orientación durante este proceso. Y aunque se conoce la importancia de su labor, la realidad es que no es una tarea fácil en ningún aspecto. Es frecuente que el cuidador descuide sus propias necesidades y que se vea superado física y emocionalmente por la situación.

Además, querer y cuidar a alguien implica vivir junto a él todo el proceso (lo que se hace mucho más duro cuando se trata de una enfermedad), significa cambiar los hábitos y planes de vida, asumir responsabilidades que antes no existían, hacer renuncias en la vida social y conseguir equilibrar la vida laboral (en algunos caso se abandonan ambas), experimentar tristeza, cansancio, frustración, dolor, etc. Pero también ha de implicar cuidarse, respetarse a uno mismo y aprender a gestionar las emociones para vivir del mejor modo dadas las circunstancias.

¿Qué es Ser Cuidador?

Cuando hablamos de un cuidador, nos referimos a una persona que presta su asistencia a alguien que no es totalmente autónomo y que necesita ayuda. No hace referencia a ningún tipo de patología en particular, ni siquiera a la existencia de una patología. Hay muchos ejemplos en los que las personas son cuidadoras de un ser querido: de un padre que tiene Alzheimer, un hermano que ha sufrido un ictus, una pareja que tiene cáncer, un hijo con un trastorno mental, un suegro víctima de un accidente de coche, o simplemente al ser padres de nuestros hijos. Hablamos de cuidadores no profesionales que prestan su ayuda sin recibir remuneración por ello y que suelen ser familiares o gente del entorno cercano a la persona que requiere de cuidado.

¿En qué Podemos Ayudar a los Cuidadores?

Las diferentes circunstancias hacen cada caso sea distinto. Cuidar puede ser algo temporal y transitorio, o ser algo estable. Puede englobar tareas y actividades distintas, ser un cuidado más o menos directo y con una dedicación que requiera más o menos tiempo y energía. Por eso, hay que considerar el significado que ser cuidador tiene para cada uno a la hora de desarrollar estrategias y planes de intervención. Ni el cuidado en sí, ni la vivencia de cuidar son iguales para todo el mundo.

En las intervenciones con cuidadores en la consulta, se busca conocer las particularidades de cada persona y de cada caso para poder lograr tres objetivos principales:

  1. Ayudar a las personas a comprender el proceso de cuidado desde una perspectiva realista más positiva.
  2. Proporcionar estrategias para la mejora de vida de la persona a la que se cuida, de los familiares y cuidadores que le rodean.
  3. Desarrollar estrategias para afrontar las posibles adversidades que surjan durante todo el proceso.

Ser cuidador es difícil, pero significa ayudar y, por eso, también se puede aprender a vivirlo como una experiencia positiva.


Referencias

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